DIETA Y TEXTILERIA

DIETA

La alimentación de los antiguos tucumanos permitía una adecuada dieta rica en proteínas (carne de aves, camélidos, cuyes, pescado, mariscos) vitaminas (legumbres, hortalizas, fruta, carne), glucosas (miel de abeja, frutas diversas), carbohidratos (yuca, maíz, camote) y minerales. Los bajos índices de caries y osteoporosis demuestran que la población en general recibía una adecuada nutrición.

El estudio de los materiales procedentes de las excavaciones de Túcume permitió la identificación de tres variedades del perro peruano sin pelo o “biringo”. Este animal doméstico fue utilizado además, como parte de los recursos de carne en la dieta de la población.

Las fuentes de productos marinos es extensa especialmente en cuanto a peces, moluscos y gasterópodos.

Otros productos importantes prehispánicos no registrados en las excavaciones, debido a su fácil descomposición, fueron: camote, yuca, papa, pepino, maní  y algunas palmáceas.

Tal vez como sucede hoy la población no consume agua para aplacar la sed, utiliza la chicha, bebida sagrada que alimentaba además a dioses y ancestros. Por tanto, se dedicó un especial interés por el maíz. Hoy día es absolutamente normal ver que esta bebida alimenticia es consumida desde la infancia y se ha instituido como parte del protocolo en la atención a las visitas y ceremonias especiales. En general, no hemos encontrado aún diferencias notables entre los restos de dieta de las cocinas de elite, y la cocina popular. Evidentemente hubo una gran producción agrícola a base de una enorme red de canales de irrigación que crearon los valles que hemos heredado y disfrutamos hoy.

TEXTILERIA

Los materiales que aquí se exhiben provienen de las excavaciones de la Huaca Larga de Túcume y corresponden a la época de ocupación Inca. No disponemos de mayor información para las épocas previas -Chimú y Lambayeque- lo que no quiere decir que esta especialidad no se haya desarrollado en grandes proporciones durante épocas preincaicas. Las técnicas, diseños e íconos plasmados en los instrumentos y tejidos, nos indican una fuerte presencia de la cultura  lambayecana, que se mantuvo vigente aún luego de las conquistas sucesivas de los Chimú e Incas.

TIZA DE HUACA

Llamada antes “Yapato” o “Yapate”, como hasta hoy se le conoce en algunas zonas de Piura. Se trata de una masa hecha de conchas quemadas y pulverizadas. Este hecho explica su uso además como remedio para ciertas enfermedades cutáneas por su alto contenido de azufre.  Fue hallada en las excavaciones especialmente como ofrendas de entierro.

TEXTILERIA ACTUAL

Muchos  elementos de continuidad existen también entre el pasado y el presente en  la artesanía textil, los pueblos costeros fueron siempre eximios tejedores y los lambayecanos no fueron la excepción. Esta tradición subsiste y es expresión de una cultura ancestral que se niega a morir.

El proceso del tejido es bastante complejo. Una vez recolectada, la fibra de algodón se somete a un tratamiento previo de “vareado” utilizando delgadas y flexibles ramas de membrillo con las que se azota el algodón. Este procedimiento permite eliminar las semillas y conseguir la soltura de la fibra. Los copos se consiguen enrollando el algodón vareado.  Aunque el uso del algodón nativo, pardo o fifo (Gossypium barbadense) es restringido a la fabricación de diversos productos para la familia y no para el mercado. El algodón nativo tiene también funciones medicinales y tiene por lo menos 7 colores naturales.  La textilería ocupa aún en la actualidad un lugar preferente en el quehacer de la mujer campesina, siendo la producción básicamente dirigida al consumo familiar.

El hilado es una verdadera especialidad. La hilandera cumple su oficio sentada, a diferencia de la costumbre serrana de hilado mientras camina o realiza labores de pastoreo. El número y tamaño de los husos está en función a la cantidad de hilo a trabajar. Para conseguir mejor hilado se requiere de la “tiza de huaca” que se unta a los dedos constantemente. Este producto es inseparable de la hilandera. Siguiendo una tradición ancestral, se disponen las estacas de una manera especial para urdir el hilo entre ellas, pudiendo intervenir hilos de varios colores. Luego es trasladada al telar para dar inicio al tejido, combinando la trama con la urdimbre.

ALFORJAS

Estas bolsas dobles de variado tamaño son de especial preferencia para el campesino lambayecano. Las hay desde aquellas que transportan productos en mayor escala y sobre bestias de carga, como aquellas para llevarlas sobre el hombro con comida y bebida para las faenas del campesino, o las más pequeñas y muy decoradas para lucirlas al hombro en los días festivos tanto por hombres como por mujeres.

LAS FAJAS

Parte indispensable de la vestimenta campesina. Cumple una función especial para las labores de trabajo, evitando lesiones a la columna o hernias por levantar peso. Los varones reciben esta prenda como regalo de la madre cuando culminan la adolescencia e ingresan a la edad adulta. Las hay de algodón nativo como aquellas hechas con hilos industriales multicolores.

 



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